Photoshop vs Nano Banana. Retoque de Turrón.

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Si te dedicas a fotografía gastronómica, seguro que también te has peleado alguna vez con el corte perfecto de un bombón, turrón o croissant relleno. Sí, ese corte que en tu cabeza iba a quedar “fino, elegante, profesional”… y luego parece más bien una escena del crimen. Pues bien, el otro día estaba en el estudio, con la mesa llena de lingotes de chocolate de nuestro cliente pastelero, y me dije:

“Vamos a probar si la IA realmente nos puede ahorrar trabajo… o si seguimos esclavos del pincel corrector de Photoshop.” Y de eso va esta lección: Photoshop tradicional vs Nano Banana (IA) aplicados a un caso real de retoque gastronómico.

📸 La faena del corte perfecto (y por qué siempre nos complica la vida)

En la lección te enseño el punto de partida: un bombón artesanal cortado con cuchillo calentado al soplete (truco que siempre recomiendo). Y aún así, ya sabes lo que pasa:

  • bordes irregulares,
  • migas rebeldes,
  • sombras demasiado marcadas,
  • texturas que parecen otra cosa.

🧰 Método 1: El Photoshop de toda la vida… pero con IA de la buena


Lo más interesante de esta lección es que, después de tantos años editando a mano, me he dado cuenta de que hoy lo realmente potente es combinar lo mejor de ambos mundos: por un lado uso Photoshop para mantener el control fino de las texturas y asegurar que el producto siga pareciendo lo que es —chocolate, no plástico—, y por otro lado tiro de IA cuando necesito agilizar tareas repetitivas o cuando un ajuste que antes me llevaba diez minutos ahora se resuelve en dos segundos.

Al final, el flujo que enseño aquí no va de elegir entre “método tradicional” o “método inteligente”, sino de saber cuándo conviene que Photoshop haga su magia y cuándo merece la pena dejar que la IA dé el primer empujón. Y te prometo una cosa: cuando aprendes a mezclar ambas cosas con cabeza, el tiempo que ahorras (y la paz mental que te da) no tiene precio.

Durante la lección reflexiono sobre algo que repetimos siempre en Sin Filtro: No se puede retocar igual para Instagram que para una marquesina de 4 metros. Muchos fotógrafos siguen obsesionados con el “pixel perfect” cuando su cliente final va a ver la foto durante medio segundo en el móvil.

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